“No quiero que me vendas”: el drama del comercio de niñas indígenas en México

En una comunidad sureña del estado mexicano de Guerrero, las chiquillas se dan en matrimonio bajo un acuerdo ancestral de compra y venta. Algunas familias intentan erradicar esta práctica que persiste en 66 localidades.


“No quiero que me vendas", el drama de la venta de niñas indígenas en Guerrero.

"No quiero que me vendas", recuerda Eloina Feliciano que le pidió a su madre. Pese a sus súplicas fue otra de las niñas entregadas en matrimonio bajo un acuerdo ancestral de compra y venta en Guerrero.

"No somos animales (...) Los animales son los que se venden", dijo está indígena mixteca de 23 años -vendida a los 14- de la comunidad Juquila Yuvinani, en el municipio de Metlatónoc, entre los más pobres de México.

En esta comunidad enclavada entre montañas, algunas familias intentan erradicar esta práctica que persiste en 66 pueblos de Guerrero y es origen de un círculo de abusos contra las mujeres y pobreza para los varones. Las dotes que cobran los padres de las novias, que solo aceptan esposos de esta misma región, oscilan entre 30 mil y 350 mil pesos, según habitantes de la zona.

"Las niñas quedan en absoluta vulnerabilidad. Su nueva familia las esclaviza con tareas domésticas y agrícolas", y a veces "los suegros abusan sexualmente de ellas", señaló Abel Barrera, antropólogo y dirigente de la ONG Tlachinollan.

Por la "creciente precariedad" de estos pueblos, añadió, "la ritualidad ancestral indígena de entrega de las doncellas por dote desde su primera menstruación se ha ido perdiendo y ahora se mercantiliza a las niñas".

Este un caso de venta, trata y matrimonio infantil...

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